Las clínicas Vivanta han cerrado sus puertas en Tenerife sin previo aviso a sus pacientes, quienes se han encontrado con un cartel en la entrada. Esta situación ha dejado a cientos de personas con tratamientos odontológicos a medias y con la carga adicional de asumir préstamos por servicios no completados. La cadena está inmersa en un concurso de acreedores, lo que ha llevado a esta abrupta clausura. Muchos usuarios expresan su frustración y desamparo al verse afectados por esta decisión inesperada, lo que evidencia la falta de comunicación y apoyo hacia los pacientes en un momento delicado. Este cierre plantea importantes interrogantes sobre la regulación y protección del paciente ante situaciones similares. Fuente: Diario De Avisos
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