En un trágico suceso, un choque entre un AVE y un tren de Iryo ha dejado cerca de un centenar de muertos, resaltando la crisis del sistema ferroviario español. Este accidente no es un hecho aislado, sino una consecuencia directa de más de 20 años de privatización y liberalización del transporte, donde la búsqueda del beneficio económico ha relegado la seguridad a un segundo plano. La separación entre gestores de infraestructuras y operadores, impuesta por directivas de la UE, ha permitido que las empresas se desentiendan de sus responsabilidades, mientras un entramado de subcontratas, financiadas con fondos públicos, genera beneficios a costa de la sobreexplotación de los trabajadores. La liberalización en los trenes ha incrementado la circulación en un 46% desde 2019, pese a las alarmas de seguridad que se han encendido constantemente. Gobiernos de diferentes coloraciones han desoído las advertencias de los sindicatos sobre la falta de medidas de seguridad y han culpabilizado a los trabajadores de la creciente gravedad de los accidentes. Es momento de poner en cuestión el modelo que prioriza las ganancias de unos pocos sobre la vida y seguridad de muchos. #TragediaFerroviaria #Privatización #Seguridad #Kaosenlared
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