La situación política en Israel se torna cada vez más compleja, con una oposición fracturada en el Parlamento. Aunque los opositores de Netanyahu disponen de una amplia mayoría de 67 escaños, las diferencias internas les impiden actuar. Por un lado, la izquierda aboga por la conscripción universal, mientras que la derecha nacionalista rechaza la idea. A esto se suma un alarmante consenso sobre la exclusión de los árabes del gobierno y una creciente disposición a intensificar conflictos bélicos. Este escenario plantea interrogantes sobre el futuro del país y su capacidad para unir a sus diversas comunidades. ¿Podrán superar estas divisiones? Fuente: Haaretz.
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