El kéfir se ha convertido en un producto de moda en los supermercados, pero ¿es realmente kéfir todo lo que se comercializa como tal? La normativa actual no especifica los procesos e ingredientes que debe incluir, lo que da lugar a confusión en el consumidor. Algunas empresas han suprimido las levaduras y utilizado solo bacterias, lo que no es un kéfir tradicional. La industria reclama que en la nueva norma se reconozca como kéfir aquel que realice la doble fermentación con levaduras y bacterias. El Ministerio de Agricultura ha puesto en marcha un proceso para redactar esa normativa. El objetivo es disponer de unas normas que dejen claro al consumidor qué es un kéfir, tal y como ya recogen otras normativas internacionales y de otros países. La definición internacional del kéfir exige la presencia conjunta de bacterias y levaduras viables. Sin embargo, el reglamento europeo no obliga a declarar qué microorganismos están presentes en el etiquetado, lo que puede limitar la transparencia hacia los consumidores y los profesionales de la salud. Un estudio reciente ha encontrado que solo 36 de los 170 productos analizados mencionaban las levaduras en su lista de ingredientes. #kéfir #normativa #transparencia #salud
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