La Solemnidad de Todos los Santos nos lleva a profundizar en la búsqueda de la felicidad desde el Evangelio. A menudo, la entendemos como la acumulación de bienes y la búsqueda de éxito personal, pero Jesús nos presenta una propuesta diferente. Él nos llama a ser bienaventurados a pesar de las adversidades, prometiéndonos consuelo, saciedad y justicia. Esta reflexión nos invita a cuestionar nuestras prioridades: ¿qué tipo de personas queremos ser? La verdadera felicidad, nos enseña el Evangelio, radica en nuestra entrega a Dios y a los demás, y no únicamente en lo que poseemos. En este sentido, se trata de un tránsito esencial que cada creyente debe considerar en su vida diaria. Fuente: Alfa y Omega #Felicidad #Evangelio #Bienaventuranzas #Cristianismo
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