Las pequeñas y medianas empresas (pymes) en España están atravesando un periodo complicado debido a los retrasos en los cobros. En septiembre, se registró que el 39 % de las facturas no se pagaron a tiempo, con un plazo medio de demora que se sitúa en 48,5 días. A pesar de que un 30 % de las empresas posee reservas para operar durante al menos un mes, la mayoría no cuenta con un margen adecuado de liquidez, lo que afecta su capacidad para afrontar gastos imprevistos y cumplir con sus obligaciones. La presión financiera se incrementa, ya que la autonomía media de caja es de solo 9,6 días. A pesar de la adopción progresiva de la inteligencia artificial, que está presente en el 23 % de las pymes, y del aumento de actividades internacionales, donde el 19,7 % de las empresas lleva a cabo transacciones en 91 países, las dificultades en la gestión de cobros siguen siendo un tema crucial. La transformación digital y el manejo efectivo de la tesorería deben ser prioridades para un sector que representa el 99 % del tejido empresarial europeo y que es responsable de más de 100 millones de empleos. Las estadísticas subrayan la urgencia de abordar estos desafíos, especialmente en un contexto de cierre de ejercicio y regulación en torno a la facturación, como Verifactu. Fuente: Revista Pyme
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