El Gobierno de Sánchez acelera la destrucción de la soberanía nacional. La excusa perfecta la proporcionó el Pacto Verde Europeo. El Ministerio para la Transición Ecológica ha instrumentalizado la sequía y ha impuesto recortes letales en el regadío del Levante. Los puertos españoles sirven de alfombra roja para la agroindustria de Marruecos, donde las normativas laborales son propias del siglo XIX y el uso de venenos químicos está a la orden del día. La izquierda institucional lleva años librando una guerra cultural y económica contra el sector primario. El agricultor español es un sujeto incómodo: independiente, arraigado a su tierra, ajeno a las subvenciones clientelares del progresismo y, sobre todo, dueño de los medios de producción alimentaria. Por eso había que doblegarlo. La respuesta de nuestro Ministerio de Agricultura y Sanidad es el silencio cómplice. Pedro Sánchez, atrapado en un laberinto de chantajes e intereses inconfesables que nacen en el contenido de los teléfonos móviles hackeados y mueren en los oscuros despachos de Rabat, ha ordenado mirar hacia otro lado. El Gobierno prefiere someter a las familias españolas al riesgo de ingerir neurotóxicos y virus hepáticos antes que causar la más mínima «fricción» diplomática con Mohamed VI. Esta es la consumación del plan de Mohamed VI y Pedro Sánchez: la dependencia de Marruecos no es una anécdota diplomática, es una espada de Damocles que atraviesa nuestro territorio. #AlertaNacional #Sánchez #Marruecos #SoberaníaNacional
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