Los dispositivos tecnológicos suelen perder gran parte de su valor en pocos años, pero la Game Boy de Nintendo ha seguido una trayectoria distinta. En 1990, la consola portátil se comercializó en España por cerca de catorce mil novecientas pesetas, equivalentes a unos noventa euros según la conversión directa. Tras más de tres décadas, el mercado de segunda mano muestra que una Game Boy clásica sin caja alcanza un precio medio de setenta y tres euros, y una unidad completa, con caja y accesorios, ronda los ciento treinta euros. En términos nominales, la pérdida es de apenas un dieciocho por ciento para el modelo sin empaquetado y un aumento del cuarenta y seis por ciento para la versión completa si se comparan los precios actuales con el valor original convertido a euros. Sin embargo, al considerar la inflación, la comparación cambia radicalmente. Según el índice de precios al consumo, las catorce mil novecientas pesetas de 1990 equivaldrían hoy a unos doscientos cuarenta y seis euros en poder adquisitivo. Desde esa perspectiva, la consola ha perdido casi la mitad de su valor real. La Game Boy Color, lanzada en 1998, presenta una dinámica similar. Con un precio inicial cercano a noventa euros, las unidades usadas se venden alrededor de sesenta y siete euros sueltas y cerca de cien euros cuando están completas. Los ediciones especiales, como las versiones Pokémon, pueden superar los ciento cincuenta dólares en el mercado internacional. En conjunto, estos datos revelan que, pese a la depreciación nominal, los dispositivos clásicos de Nintendo conservan una parte significativa de su valor, especialmente cuando se encuentran en buen estado y con sus accesorios originales. #GameBoy #Nintendo #RetroGaming #Coleccionismo #Negocios Fuente: Negocios
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