A partir del 1 de noviembre, la Unión Europea ha puesto en marcha un nuevo cobro de dos euros por cada paquete que llegue desde países fuera del bloque. Oficialmente, este importe está destinado a financiar los controles aduaneros y garantizar la seguridad del mercado interno. Sin embargo, la realidad es que el peso de este recargo recae directamente sobre la gente que compra ropa y otros productos de bajo coste en tiendas online. Son los consumidores con menos recursos los que sienten más el impacto de una tarifa fija, que resulta claramente regresiva. Mientras tanto, los grandes gigantes del comercio electrónico como Shein y Temu seguirán beneficiándose de sus enormes volúmenes de venta, sin que se les exija una mayor responsabilidad social. Esta medida se enmarca dentro de una política más amplia de la UE para reforzar la vigilancia fronteriza, pero plantea dudas sobre su justicia social. En un contexto donde la desigualdad sigue en aumento, imponer cargos que afecten principalmente a las clases populares resulta contraproducente para una Europa que se proclama solidaria y equitativa. #UE #Impuestos #Consumo #JusticiaSocial #Shein #Temu Fuente: Rambla Libre
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