El final de octubre suele atraer tradiciones que rinden culto al terror, algo que entra en conflicto con la auténtica esencia de nuestra fe cristiana. En lugar de disfraces y oscuridad, la festividad debería evocarnos a la luz y la esperanza. Es momento de recordar a los que nos han dejado con respeto, y de celebrar la vida con alegría, recordando que la Virgen del Rocío disipa toda penumbra. Proponemos que esta noche nuestras casas se conviertan en altares de oración y amor, lejos de la imitación de costumbres ajenas que glorifican el miedo. La verdadera fiesta es aquella que revaloriza la luz sobre las sombras, y que reafirma nuestro compromiso con la caridad y la fraternidad. No dejemos que el miedo predomine; el amor debe ser siempre nuestra guía y razón de celebración. #CulturaCristiana #FiestaDelAmor #VirgenDelRocío #Esperanza #Tradiciones Fuente: Periódico Rociero
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