Perpinyà se encuentra en alerta ante la llegada de un nuevo sábado de protestas, en respuesta al aumento del coste de la vida y la falta de recursos públicos. Las autoridades han intensificado la seguridad, prohibiendo las manifestaciones en el centro de la ciudad y estableciendo un toque de queda para los menores de 18 años. La medida, implementada debido a los disturbios de las últimas semanas, se encuentra en el contexto de inquietud social y tensiones crecientes. Los comerciantes del centro han expresado su preocupación ante el impacto negativo que estos eventos han tenido en sus negocios. Desde la asociación Perpi & Moi se hace un llamado a la ciudadanía para que continúen apoyando el comercio local, aun en tiempos de caos. Estas circunstancias, junto con la llegada de celebraciones como la Castanyada y Halloween, han creado un ambiente de incertidumbre en la ciudad. Fuente: Vilaweb
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