El jet lag no solo es un problema humano. Un nuevo estudio de la Universidad de Oxford publicado en la revista Science ha descubierto que las pardelas pichonetas, aves marinas que recorren enormes distancias, también sufren sus efectos. A medida que vuelan a través de diferentes longitudes, su reloj biológico se desincroniza, afectando su capacidad para orientarse. Tras analizar 20 años de datos GPS, se observó que estas aves pueden desviarse hasta 15 grados de su trayectoria ideal. Aunque las adultas pueden corregirse, los jóvenes enfrentan mayores retos y podrían desviarse cientos de kilómetros sin la experiencia necesaria. Este hallazgo no solo resalta los desafíos de estas aves, sino que también plantea nuevas interrogantes sobre los ritmos biológicos en el reino animal, desafiando la noción de que el jet lag es exclusivo de los humanos. #JetLag #AvesMarinas #Ciencia #Investigación #Naturaleza
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