El castillo de Stuyvenberg, situado en Bélgica, ha albergado a varios miembros de la familia real y es conocido como el 'palacio de las reinas viudas'. Fabiola de Bélgica, quien residió aquí tras la muerte de su esposo, el rey Balduino, convirtió la propiedad en un acogedor espacio lleno de recuerdos. Sin embargo, el palacio tiene un pasado intrigante, ya que fue un refugio para Leopoldo I y su amante, Arcadie Claret, un lugar cargado de historias y secretos. Este castillo, que ha sido renovado y adaptado a lo largo de los años, refleja la evolución de la realeza y el trasfondo de sus habitantes a través de los siglos. Un lugar que continúa ligado a la Corona belga, manteniendo viva la memoria de quienes lo habitaron. Fuente: Vanity Fair España
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