El 16 de abril de 1982, Barcelona fue testigo de un intento de atentado terrorista que podría haber cambiado el rumbo de muchas vidas. Henri Parot, uno de los líderes más temidos de ETA, planificó un ataque contra un microbús militar, con el objetivo de causar una gran cantidad de víctimas. Sin embargo, un descuido en el manejo del armamento evitó una tragedia. La granada, que debía impactar en el vehículo militar, terminó en una vivienda, donde milagrosamente no explotó, salvando así las vidas de dos jóvenes. Este hecho se convierte en un recordatorio del sufrimiento infligido durante años por el terrorismo vasco. Además, el reciente alta de Parot, tras más de tres décadas en prisión, suscita un intenso debate sobre la justicia y la memoria histórica en España. Fuente: Somatemps #ETA #HenriParot #Barcelona #terrorismo #historia #memoria
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