La expansión de la inteligencia artificial está impulsando la construcción de centros de datos por todo el mundo, lo que tendrá un impacto significativo en la infraestructura digital. Un estudio de Roland Berger revela que la capacidad total de los centros de datos se multiplicará por cuatro antes de 2035, con un incremento de la demanda energética de la IA que pasará del 20% actual a cerca del 60%. Se espera que para 2030, la capacidad global alcance los 224 GW. A medida que avanzamos, aparecerán diferencias notables entre regiones: Norteamérica, con un 58% de la capacidad, se posicionará como líder, mientras que Europa verá una disminución de su influencia, pasando del 13% al 10%. Esta tendencia se debe a la creciente necesidad de recursos para manejar los nuevos modelos de lenguaje y a la rápida adopción de esta tecnología. Sin embargo, el panorama no es completamente optimista; el ritmo actual de inversión en estos centros puede sobrepasar los ingresos que la IA genera hoy, lo que podría llevar a vulnerabilidades en el mercado. Las decisiones de inversión estarán determinadas por la estabilidad regulatoria y el acceso a la red, factores críticos para los grandes operadores de nube. En este contexto, Europa podría enfrentar dificultades para atraer inversiones de gran escala debido a diferentes dinámicas de inversión en IA entre la región y Norteamérica. La necesidad de infraestructuras más robustas y financieras se vuelve crucial para asegurar la competitividad futura. Fuente: Byte
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