Un nuevo estudio dirigido por Andrés Pemau, profesor de CEF.- UDIMA, ha revelado que las personas migrantes de primera generación enfrentan niveles de soledad más altos que la población autóctona. A pesar de poder comunicarse diariamente con sus seres queridos y amigos, el hecho de migrar implica una serie de desafíos que van más allá de la distancia física. Esta investigación, que incluye datos de más de 258.000 personas, subraya la importancia de establecer vínculos y un sentido de comunidad en una nueva vida. La soledad no solo surge de la ausencia de relaciones, sino que también puede persistir a pesar de mantener contactos a través de las nuevas tecnologías. Los resultados ponen de relieve la necesidad urgente de brindar atención específica y apoyos adecuados a los migrantes, teniendo en cuenta las distintas realidades que viven según sus circunstancias y orígenes. Este hallazgo llama a una reflexión profunda sobre las políticas de inclusión y el bienestar social de las comunidades migrantes en nuestro país. #Migración #Soledad #EstudioCientífico #BienestarSocial #CEFUDIMA Fuente: Canal de noticias
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