Un reciente estudio ha mostrado que, en el transcurso del último siglo, las abejas han estado perdiendo terreno en Europa, siendo las regiones atlántica y continental las más impactadas. En contraste, la región alpina se destaca como la única excepción, donde la riqueza de especies de abejas ha aumentado o se ha mantenido estable, gracias en parte al calentamiento global. Este hallazgo subraya la complejidad de cómo el cambio climático puede afectar a la biodiversidad en diferentes ecosistemas. Comprender estas dinámicas es fundamental, tanto para la conservación de las especies como para la salud de nuestros ecosistemas en el futuro. Fuente: 20minutos
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