Ecospherewines, un ambicioso proyecto europeo lanzado hace tres años, explora cómo la combinación de prácticas tradicionales y herramientas modernas puede revolucionar la viticultura. En Paderne, los investigadores han implementado técnicas innovadoras en la parcela A Picha, destacando el uso de acolchados de toxo y cubiertas vegetales, las cuales han mostrado mejoras significativas en la salud y vigor de las vides. Este enfoque no solo busca aumentar la producción, sino también asegurar la sostenibilidad del cultivo en el contexto de un cambio climático cada vez más marcado. Los participantes del proyecto, entre los cuales se encuentran la Fundación Juana de Vega y la Universidad de A Coruña, han validado que estas técnicas pueden potenciar hasta catorce servicios ecosistémicos que están directamente relacionados con la salud del suelo y la biodiversidad. Además, se está promoviendo una economía circular en el viñedo, integrando los restos de matorral como una forma de reducir la biomasa que puede favorecer los incendios. El director del Área de Innovación de la Fundación, Alfonso Ribas, subraya que el objetivo va más allá de conservar: se trata de demostrar que aliarse con la naturaleza es clave para mantener una producción de calidad y mejorar la estabilidad del ecosistema. Las primeras evidencias en A Picha apuntan a un cambio hacia un modelo vitícola más equilibrado, tanto a nivel ambiental como económico y social. Esta experiencia en Paderne podría servir de modelo para otras regiones vitivinícolas que buscan adaptarse a las nuevas realidades del clima y asegurar la viabilidad del sector. #InnovaciónAgrícola #Sostenibilidad #Viticultura #CambioClimático #Ecosistemas #EconomíaCircular Fuente: La Voz de Galicia
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