El panorama electoral en Israel se ve empañado por denuncias sobre injerencias externas que podrían alterar el rumbo de los resultados. La Comisión Electoral Central ha pedido a Shin Bet investigar sospechas de influencia ajena, en particular, el envío de fondos de Qatar para incentivar a los votantes árabes. Esto ha generado una reacción inmediata del Likud, que acusa a las fuerzas árabes de conspiración y fraude. Sin embargo, desde el órgano electoral se niega cualquier fundamento a tales acusaciones. Este contexto de tensiones y desconfianza puede complicar la formación del futuro gobierno, mientras los partidos árabes buscan una posible alianza opositora. La situación se vuelve crítica a medida que se acercan las decisiones sobre la nueva Knesset, programada para el 10 de noviembre. Fuente: France 24 Español
Ver más en News Today