El Hospital Universitario Infanta Elena ha puesto en relieve la importancia de reconocer la ansiedad y la depresión en adolescentes con autismo. En un contexto donde las exigencias sociales y académicas son cada vez más altas, estos jóvenes muestran una mayor vulnerabilidad a problemas de salud mental que a menudo pasan desapercibidos. Durante el taller “Cómo abordar el TEA en la adolescencia”, se subrayó que no se debe asumir que todos los cambios de comportamiento son consecuencia del autismo. La doctora Sol Briceño Cuadros destacó la necesidad de identificar otros problemas que puedan requerir atención específica. Cambios como el aislamiento, la irritabilidad o la pérdida de interés son señales de alerta. Además, se resaltó que el autismo incluye perfiles muy diversos y que cada joven tiene necesidades diferentes. Por lo tanto, es fundamental individualizar la atención y evitar generalizaciones. Las familias también enfrentan desafíos, siendo vital adaptarse a las nuevas necesidades de sus hijos adolescentes con autismo. Fomentar una buena comunicación y establecer límites adecuados puede ayudar en su transición hacia la vida adulta. Este taller busca brindar herramientas a las familias para afrontar estos retos y mejorar el bienestar de los adolescentes con TEA. Fuente: Voz Libre
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