Recientemente, algunos miembros de la izquierda intentaron distanciarse de los disturbios que se produjeron en Barcelona y Bilbao, en un intento por ocultar sus propios antecedentes en la justificación de la violencia. Años atrás, ellos celebraban actos similares, pero hoy, el foco se ha desplazado hacia la ultraderecha, a la que acusan de instigar altercados. Este giro demuestra una clara doble moral. El Gobierno, al calificar estos hechos de vandalismo, pone de manifiesto un cambio de postura. La percepción de la violencia ha cambiado, donde antes se veía una lucha social, hoy se les ve como criminales. Ahora, la narrativa es que la mano negra detrás de estos disturbios es la ultraderecha. ¿Acaso olvidan que durante su tiempo en la oposición incendiaron calles y justificaron saqueos? La hipocresía manifiesta de su discurso es preocupante. Ya no son los apáticos del pasado, buscan a quién culpar en vez de reconocer sus propios errores. #LibertadDigital #PolíticaEspañola #Disturbios
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