El submarino nuclear ruso Generalissimus Suvorov, perteneciente a la clase Boréi-A, ha llevado a cabo un ensayo militar disparando un misil balístico intercontinental Bulavá desde el mar de Ojotsk con destino al polígono de Chizha, en la región de Arcángel. Según la información facilitada por el Ministerio de Defensa ruso y recogida por agencias como Interfax, las ojivas alcanzaron la zona prevista dentro de un ejercicio rutinario de adiestramiento de la tripulación. La distancia estimada entre el punto de salida y el campo de pruebas oscila entre los 5.500 y los 6.000 kilómetros, una cifra notable aunque inferior al alcance máximo teórico que se le atribuye a este proyectil, situado en torno a los 8.000 kilómetros. El Bulavá, conocido en el ámbito militar como RSM-56 o SS-N-32 por la designación de la OTAN, es un sistema de tres etapas propulsado por combustible sólido, con una longitud aproximada de 12 metros y un peso cercano a las 37 toneladas. Informes de centros especializados como el CSIS señalan que puede portar hasta diez vehículos de reentrada con objetivos independientes. Este tipo de operaciones subraya la importancia de la disuasión nuclear basada en plataformas navales. A diferencia de las bases terrestres fijas, un submarino con propulsión nuclear puede navegar oculto y cambiar de posición de forma continua, lo que dificulta la planificación de ataques preventivos y asegura una capacidad de respuesta estratégica. El Generalissimus Suvorov, incorporado a la Flota del Pacífico, forma parte de una serie de ensayos periódicos con los que Moscú comprueba la operatividad de su arsenal estratégico. Fuente: LA RAZÓN #Rusia #MisilBalistico #SubmarinoNuclear #Defensa #ActualidadMilitar
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