El despliegue de una red de internet desde el espacio se enfrenta a desafíos técnicos complejos, tal como evidencian los problemas de la constelación rusa Rassvet-3. Dos de sus aparatos han comenzado a perder altura de forma acelerada y apuntan hacia una inminente reentrada en la atmósfera terrestre. Según los datos orbitales analizados por expertos como el astrofísico Jonathan McDowell, ambos satélites han descendido por debajo de los 230 kilómetros de altitud, una zona donde la resistencia de los restos de atmósfera frena su avance y precipita su caída si no se logra corregir la trayectoria mediante propulsión. El resto de la flota operativa se mantiene estable en torno a los 500 kilómetros. Los satélites afectados formaban parte de una tanda de 16 unidades lanzadas mediante un cohete Soyuz-2.1b desde el cosmódromo de Plesetsk. La empresa responsable del proyecto, Bureau 1440, no ha ofrecido explicaciones detalladas sobre los fallos registrados en estos dos aparatos, que se suman a la pérdida previa de otro satélite de la primera tanda ocurrido meses atrás. El proyecto Rassvet busca consolidar una alternativa rusa a Starlink, la red de SpaceX, con la meta de desplegar cientos de satélites en órbita baja para ofrecer conectividad de banda ancha de cara a los próximos años. Sin embargo, estos incidentes demuestran las dificultades prácticas de consolidar una constelación operativa estable en el espacio. Fuente: LA RAZÓN #Actualidad #Tecnología #Espacio #Rusia #Satélites #Starlink
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