En los meses más frescos, la combinación de calabaza y calabacín resulta perfecta para preparar una crema suave, nutritiva y muy versátil. La receta se basa en ingredientes de temporada y pasos sencillos, lo que la hace accesible para cualquier cocinero, sin necesidad de técnicas complicadas. Primero se limpian y se trocean la calabaza, el calabacín, la zanahoria y el puerro. En una cazuela se calienta aceite de oliva y se rehogan el puerro y el ajo hasta que suelten su aroma característico. A continuación se añaden las zanahorias, seguidas del calabacín y, por último, la calabaza en cubos. Se desglasa con un chorro de vino blanco y, una vez evaporado el alcohol, se cubre todo con caldo de verduras, de pollo o de huesos, según la preferencia. La cocción continúa hasta que las verduras estén tiernas. Una vez blandas, se trituran con batidora de mano o licuadora hasta obtener una textura homogénea. Se ajusta la sal, la pimienta y se pueden incorporar hierbas aromáticas o especias al gusto. Para lograr una consistencia aún más aterciopelada, se pueden añadir patata, boniato o una mezcla de yema y crema de leche antes de volver a calentar ligeramente. Se sirve caliente en platos hondos, decorada con un chorrito de aceite de oliva virgen extra, queso rallado, crujientes picatostes o semillas de calabaza. Una opción ideal para una comida reconfortante o una cena ligera. Fuente: El Día #Receta #Calabaza #Calabacín #CocinaSaludable #ElDía
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