El clásico ritual de belleza que utilizaban nuestras abuelas bajo el secador de casco vuelve a cobrar protagonismo en los tocadores actuales. En plena tendencia de técnicas sin calor, los rulos tradicionales conviven hoy con cintas y moldeadores flexibles con el objetivo común de lograr una melena con cuerpo y ondas suaves sin recurrir a la plancha. El secreto de su éxito radica en un proceso sencillo: el cabello se enrolla, se seca y se enfría adoptando la forma del accesorio. Cuanto mayor sea el tiempo que actúan y mejor se asiente la fibra capilar, mayor será la duración del peinado, adaptándose siempre a la textura y longitud de cada melena. Para exprimir al máximo sus ventajas, se recomienda seguir unas pautas básicas. Utilizar rulos grandes en la coronilla eleva la raíz, mientras que en el mechón frontal ayudan a devolver la altura perdida a media tarde con un simple gesto de retoque si llevamos uno en el bolso. Con el cabello húmedo conviene manipularlo lo mínimo, permitiendo que se enfríe y fije por completo antes de abrir las ondas con los dedos de forma delicada. Además, proteger la melena de la humedad ambiental con un pañuelo o capucha ayuda a prolongar el volumen durante más tiempo. Fuente: Marie Claire (España) #Belleza #PeloConVolumen #TrucosDeBelleza #TendenciasCapilares #SinCalor
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