España ha alcanzado su mayor esperanza de vida, al mismo tiempo que la tasa de nacimientos ha caído de forma pronunciada. Entre 2010 y 2024 el número de personas mayores de 65 años creció un 25 %, mientras que los nacimientos disminuyeron un 34,6 %. Como resultado, hoy entre 11 y 12 millones de trabajadores tienen al menos un progenitor de 70 años o más, frente a unos ocho millones que cuidan a hijos menores de 16 años. Las proyecciones para 2050 indican que los adultos con padres ancianos podrían superar a los que tienen hijos, con alrededor de 13‑14 millones frente a 7,9 millones. En el ámbito laboral, las solicitudes de excedencias para el cuidado de familiares han aumentado un 89 % desde 2010, duplicándose respecto a hace 16 años. Más del 75 % de esas solicitudes son de mujeres. En 2024 se registraron 41.882 excedencias para el cuidado de menores, frente a 11.589 para el cuidado de mayores, reflejando la persistente orientación de la normativa hacia la crianza. A diferencia de los permisos vinculados al nacimiento o la CUME, que compensan la pérdida de ingresos al cuidar a un niño enfermo, no existe una medida equiparable para el cuidado de personas mayores. Las excedencias para ancianos suelen ser no remuneradas, lo que genera perjuicios económicos y profesionales. Expertas como la abogada Emilia de Sousa denuncian que las empresas aún plantean preguntas como «¿por qué eres tú el cuidador?», evidenciando un sesgo edadista que dificulta la conciliación en este nuevo contexto demográfico. Ante este desbalance, resulta imprescindible que la legislación y las empresas revisen sus políticas para ofrecer una verdadera flexibilidad que responda a las necesidades de cuidado tanto de niños como de mayores, garantizando igualdad de oportunidades y reduciendo la carga que recae sobre las mujeres. #Envejecimiento #Conciliación #CuidadoFamiliar #IgualdadDeGénero #España Fuente: El Día
También lo cubren: Faro de Vigo - General, La Nueva España - General, Levante-EMV - General.
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