El portero Unai Simón, campeón de Europa y del Mundo, creció en Zuia, un pueblo de menos de mil habitantes. Su primer entrenador lo recordaba como un niño vago que no quería ser portero. Pero con el tiempo se convirtió en una figura importante en el equipo y ahora es una estrella internacional. La sencillez y la serenidad explican la personalidad de Simón, al que muchos no le habían visto con el corazón acelerado hasta que subió al atril del teatro London Palladium londinense. La gente de Zuia lo ve como un paisano, no como una estrella internacional.
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