La investigación sobre la dieta de los dinosaurios no avianos acaba de dar un giro fascinante gracias al análisis de un fósil excepcional recuperado en la formación Hell Creek, en Montana. El ejemplar, bautizado como Infernogallus jamesi, vivió hace unos sesenta y seis millones de años, en la misma época en que los grandes tiranosaurios dominaban Norteamérica, pero su estilo de vida era radicalmente distinto. Con un peso aproximado de doce kilogramos y un aspecto que recuerda al de un ave terrestre con cuello alargado y grandes ojos, este animal pesaba poco y medía lo justo para moverse entre los bosques del Cretácico. Sin embargo, lo verdaderamente revolucionario se encuentra en su cabeza. Mediante tomografías computarizadas, el equipo dirigido por Gregory F. Funston ha podido examinar un cráneo articulado muy completo que revela una adaptación anatómica hasta ahora desconocida en terópodos. Su mandíbula inferior estaba diseñada para realizar movimientos hacia delante y hacia atrás, dotada de crestas y surcos ideales para procesar vegetales blandos. Esta morfología recuerda poderosamente a la de algunos loros y aves actuales cuando manipulan frutos carnosos, despejando así décadas de debate científico sobre si estos cenagnátidos consumían semillas, huevos o pequeños animales. El estudio confirma que la naturaleza ya experimentaba con dietas frugívoras antes de la extinción masiva. Fuente: Muy Interesante #Paleontologia #Dinosaurios #Cretacico #Ciencia #Descubrimiento
Ver más en News Today