La temporada de otoño-invierno apuesta firmemente por melenas castañas cálidas, luminosas y de bajo mantenimiento, pensadas para integrarse con naturalidad en la base de cada persona sin esclavizar a los retoques constantes de raíz. Según explica el colorista Manuel Ferreres y las recomendaciones de L’Oréal Professionnel, la clave reside en trabajar el cabello propio aportando dimensión, profundidad y brillo en lugar de forzar cambios radicales. Entre las principales tendencias destacan opciones versátiles ordenadas según el tiempo y el mantenimiento que requieran. El espresso brunette se posiciona como el castaño oscuro estrella, profundo y brillante, ideal para espaciar las visitas a la peluquería e integrar las primeras canas. Asimismo, se imponen los tonos inspirados en el café y el chocolate con matices sutiles, perfectos para quienes buscan estrenarse en el mundo del color con un cambio suave. Para ganar luz sin renunciar a la esencia oscura, triunfan los difuminados con reflejos muy finos en tonos beige, crema, champán, miel o caramelo. Estas técnicas aportan un acabado pulido y multidimensional, requiriendo menor aclarado que las mechas rubias tradicionales. Los expertos recuerdan que la elección perfecta dependerá siempre de factores como el subtono de la piel, el color de los ojos y un buen baño de brillo o gloss entre citas para mantener la fibra capilar radiante. Fuente: Marie Claire (España) #TendenciasDeCabello #Castaños #PeloCastaño #ModaOtoño #Belleza #EstiloCapilar #SalónDeBelleza
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