Optimizar el rendimiento de una compañía va más allá de la carga de trabajo de los empleados; requiere evaluar la distribución de recursos y la gestión. La externalización de procesos que no forman parte del núcleo principal permite reorganizar la actividad, siempre que se realice un diagnóstico previo para diferenciar necesidades estructurales de problemas puntuales y se determine qué funciones conviene mantener bajo control interno. Fuente: Mb Noticias
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