Un simple gesto como soplar con la boca abierta o fruncida demuestra cómo la física de fluidos y la termodinámica influyen en lo que percibe nuestra piel. Al estrechar los labios, el aire sale más rápido, arrastra aire del ambiente y favorece la evaporación, generando una sensación más fresca frente al flujo más cálido y lento de la boca abierta. Fuente: Muy Interesante #Ciencia #Física #Curiosidades #Divulgación
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