El auditorio del Kursaal registró una entrada discreta para acoger el exigente recital de piano protagonizado por Piotr Anderszewski, quien interpretó piezas tardías de Brahms y Beethoven. Lejos de buscar el lucimiento técnico convencional, el pianista optó por un discurso basado en la sensibilidad, la atmósfera y el cuidado extremo de la polifonía, regalando una sesión inolvidable para los amantes de la música clásica. Fuente: Diario Vasco
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