La guerra de Ucrania enfrenta a Estados Unidos a una paradoja incómoda: la opción más racional, sensata y decente es no hacer casi nada. A diferencia de otros conflictos donde Washington evalúa opciones militares (bombardeos, zonas de exclusión aérea, misiles de crucero), en este caso cualquier intervención directa contra Rusia genera un riesgo inaceptable. Cada enfrentamiento entre fuerzas estadounidenses y rusas abre la posibilidad de malinterpretaciones en el Kremlin. Un misil podría ser visto como un ataque directo a Rusia. Un bombardero podría ser confundido con una amenaza nuclear. Y esa posibilidad, aunque sea remota, deja de ser cero. Con arsenales nucleares en ambos bandos, esa probabilidad infinitesimal se convierte en un riesgo de extinción de la humanidad que ningún responsable político en Washington está dispuesto a asumir. Las armas nucleares transforman la lógica tradicional de la intervención militar. Fuente: Politikon #Ucrania #EstadosUnidos #GuerraUcrania #Rusia #PoderNuclear #Geopolítica
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