La inflación alimentaria ha golpeado mucho más fuerte que el crecimiento de los salarios en los últimos cinco años. Desde diciembre de 2021, los alimentos han subido casi un 32%, mientras que la compensación bruta por empleado apenas ha crecido un 20,7%. Esa diferencia de once puntos porcentuales significa que la cesta de la compra se percibe un 54% más cara para el bolsillo de las trabajadoras y trabajadores españoles. España aparece como el cuarto país de la Unión Europea donde el poder de compra se ha deteriorado más en alimentación, por detrás de Dinamarca, Italia y Estonia. El dato es especialmente relevante porque la comida es la partida de consumo que más se ha encarecido desde 2021, muy por encima del incremento general del coste de vida que ronda el 18%. Al ser una compra recurrente con actualizaciones semanales de precios, la inflación alimentaria tiene un peso decisivo en cómo perciben los ciudadanos el tamaño real de la crisis de costes de vida. Las propias familias españolas han reducido su gasto real en alimentos un 11,5% en cantidad, comprando menos pescado, café, frutas, verduras y carne. #InflaciónAlimentaria #PreciosAlimentos #SalariosEstancados #PoderAdquisitivo #CrisisDelCosteDeVida #EspañaInflación #DerechosSociales. Fuente: Rambla Libre
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